Ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre

«…Mujer, ahí tienes a tu hijo.., ahí tienes a tu madre…» (Jn, 19 26-27)

Todos contemplamos distintos pasajes evangélicos para reflexionar, orar y profundizar en nuestra fe, que nos ayudan en nuestra vida y quehaceres cotidianos.

Un pasaje nuclear para el Beato Chaminade y para sus seguidores los marianistas, lo constituye esta hora y este momento en el Calvario, cuando Jesús se dirige a su madre y al discípulo amado y nos la entrega como madre. María madre y maestra nuestra. Nosotros hermanos, con el ejemplo de Juan de acogerla en nuestra casa, en nuestro corazón, en nuestra misión.

De la Hermana Glenda, de su álbum:

Ahí tienes a tu Madre. A solas con María, 2004. Hermana Glenda.

Uh, uh, uh…

(Recitado)

Jesús, viendo a su madre, y a su lado al discípulo amado, dice a su madre:

“Mujer, ahí tienes a tu hijo”.

Después, le dice al discípulo:

“Ahí, ahí tienes a tu Madre”

(Cantado)

Si se acaba el vino en tu vida hoy,
ahí tienes a tu Madre.

Si solo hay tinajas pero no hay amor,
ahí tienes a tu Madre.

Si estás buscando acercarte a Dios,
ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu Madre.

Estribillo:

Ahí tienes a tu Maaadre,
ahí tienes a tu Maaadre,
ahí tienes a tu Maaadre,
ahí tienes a tu Madre,
ahí tienes a tu Madre.

Si no sabes cómo hacer una oración,
ahí tienes a tu Madre.

Si la cruz te pesa para caminar,
ahí tienes a tu Madre.

Si no hay Pentecostés en tu corazón,
ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu Madre.

Estribillo

Si estás viviendo fuerte la hora del dolor,
ahí tienes a tu Madre.

Si estás padeciendo alguna enfermedad,
ahí tienes a tu Madre.

Si te encuentras sumido en desesperación,
ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu Madre.

Estribillo

Que el Señor nos ayude a sentir y no olvidar nunca la presencia de nuestra Madre.

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