«Convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1,15)

CenizaWeb

El Papa Francisco ha elegido como lema de esta Cuaresma 2016: «Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 9,13). Nos había animado a vivir la Cuaresma en este Año jubilar con mayor intensidad y momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios, ya que cada uno está llamado a experimentar este anuncio en primera persona. Nos habla de la «Misericordia encarnada», del su amor salvífico manifestado en Jesucristo muerto y resucitado; como Dios nos ofrece la posibilidad para examinarnos, convertirnos y creer.

Es la misericordia de Dios la que transforma nuestro corazón para que lo irradiemos en nuestra vida amando al prójimo y practicando las obras de misericordia corporales y espirituales: gestos concretos y diarios para ayudar en cuerpo y espíritu a nuestro prójimo y despertar nuestra conciencia. «Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales».

Y nos termina recordando…

«No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).»

Lo importante en la celebración es nuestra actitud al inicio de la Cuaresma, y esta no puede ser otra que la de convertirnos y creer en el Evangelio como esa Buena Noticia proclamada por Jesús, algo que tanto nos cuesta pese a llevar ya largos años intentándolo. ¡Tenemos tantas cosas por las que arrepentirnos y tantísimas que cambiar! A veces hasta asusta los malos aprendices que somos de nuestro Maestro. ¿Pienso como Él? ¿Amo como Él? ¿Actúo como Él?

Esas y otras muchas preguntas me surgen y aunque sé que no es así, nunca pierdo la esperanza y -con su ayuda y misericordia-, lo intento una y otra vez.

Hoy sería un gran día si nos parásemos a preguntarnos cada uno qué es y qué significa creer en el Evangelio, en la Buena Nueva de Jesús. Todos los días son buenos… ¿por qué no hoy? ¿por qué no en esta Cuaresma?

Cuaresma, tiempo propicio para acércanos más a Dios como Padre Misericordioso.

Con estas cenizas, Señor. De la Cruz a la Gloria, 2004. Lourdes Montgomery.

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