Dulce Nombre de María

“María se ha de llamar nuestra electa y este nombre ha de ser maravilloso y magnífico. Los que le invocaren con afecto devoto, recibirán copiosísimas gracias; los que le estimaren y pronunciaren con reverencia, serán consolados y vivificados; y todos hallarán en él remedio de sus dolencias, tesoros con que enriquecerse, luz para que los encamine a la vida eterna”.

Mercaba. Dulce Nombre

La primera festividad a María, la Virgen, nació en Oriente, hacia el siglo V. Allí estaba siempre viva la tradición de la casa natalicia de María. La fiesta surgió como dedicación de una Iglesia a María, tradición que se relaciona con el actual Santuario de Santa Ana. España fue la primera en solicitar y obtener de la Santa Sede autorización para celebrar la fiesta del Dulce Nombre.

El dulce nombre de María

Permíteme, María,
deletrear tu nombre
como se saborea
un fresco sorbo de agua,
la breve brisa de un aroma,
la dulce imagen de un recuerdo,
sin prisas, con el tiento
con que una travesura
deshoja el halo de una margarita.

Permíteme contar
como las prietas cuentas de un rosario
las letras de tu nombre, entre mis dedos,
para soñar con qué delicadeza
te saludó el arcángel.

Quiero paladear
el amor que te tengo,
desde la cercanía de sentirte
muy junto a mí,
pronunciando tu nombre, poco a poco,
entornados los ojos,
sin prisa, lentamente, tan despacio,
que el tiempo se me obstruya entre las manos,
como apretón de arcilla
lamido, gota a gota, por la lengua
cansada de la lluvia.

María,
dulce nombre,
todo fresa,
María,
en mis labios,
María.

(Fray Ángel Martín Fernández)

Hoy, en la fiesta patronal de la Compañía de María, enviamos nuestro recuerdo y felicitación a todos los miembros de la Familia marianista.

Hágase en mí. Tierra de bendición. Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza.

 

María, alégrate, el Señor se ha fijado en ti.
La belleza de tu alma ha enamorado al Creador.
No temas, tu gozo es Él, su Espíritu desciende hoy
y la gracia se derrama hasta llenar tu corazón.

El mejor regalo es tu Sí, María.
Hágase en mí según tu Palabra
He aquí la esclava del Señor. (bis)

Tu cuerpo, azucena en flor, da la carne al hijo de David.
Eres madre porque nada hay imposible para Dios.

La canción más bella es tu Sí, María.
Hágase en mí según tu Palabra
He aquí la esclava del Señor. (bis)

Llena de gracia, María, acoge a tu Señor.
Llena de gracia, María, eres Madre de Dios.

La oración más pura es tu Sí, María.
Hágase en mí según tu Palabra
He aquí la esclava del Señor. (bis)

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