Los Santos, ¿últimos o primeros?

TodoslosSantos

En el rezo del Ángelus del pasado año, el Papa Francisco al reflexionar sobre el papel de los santos en la Iglesia, nos aseguró que a veces son los «últimos» para el mundo, pero los «primeros» para Dios, y que celebrando a todos los Santos y conmemorando los fieles difuntos, la Iglesia peregrina en la tierra vive y expresa en la Liturgia el vínculo espiritual que une a la Iglesia del cielo.

«Hoy alabamos a Dios por la multitud innumerable de los santos y de las santas de todos los tiempos: hombres y mujeres comunes, simples, a veces ‘últimos’ para el mundo, pero ‘primeros’ para Dios».

La solemnidad de hoy nos ayuda así a considerar una verdad fundamental de la fe cristiana, que nosotros profesamos en el ‘Credo’.

¿Qué significa esto: la comunión de los santos? cuestionó el Papa, y a continuación respondió: «Es la unión común que nace de la fe y une a todos aquellos que pertenecen a Cristo, gracias al Bautismo».

En su catequesis de la Audiencia General del 30 de octubre del 2013, ya nos dijo que la comunión de los santos, «es una realidad muy bella de nuestra fe».

Nos recordaba dos realidades: la comunión en las cosas santas, y la comunión entre las personas santas, ya que hay una comunión de vida que nace de la fe entre todos los que pertenecen a Cristo. La comunión quiere decir común-unión, «somos una gran familia, donde todos los componente se ayudan y se apoyan mutuamente».

La muerte no rompe la comunión de los santos, pues el tercer aspecto es que «va más allá de la vida terrena, va más allá de la muerte y dura para siempre. Es una unión espiritual que nace en el bautismo y no se rompe con la muerte: gracias a Cristo resucitado, está destinada a encontrar su plenitud en la vida eterna. Hay un vínculo profundo e indisoluble entre los que todavía peregrinan en este mundo, entre nosotros, y los que han cruzado el umbral de la muerte a la eternidad. Todos los bautizados aquí, en la tierra, las almas del Purgatorio y los beatos que ya están en el paraíso forman una grande y única familia. Esta comunión entre el cielo y la tierra se realiza sobre todo en la oración de intercesión.

Es una realidad nuestra, de todos, que nos hace hermanos, nos acompaña en el camino de la vida y hace que nos volvamos a encontrar en el cielo. ¡Adelante por este camino, con confianza y alegría!

¡No tendríamos espacio suficiente, para nombrar a tantos Santos cuyo nombre no conocemos! Nos unimos a Ellos hoy en Oración, confiando en el encuentro el día que Dios nos llame.

Oración

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte,
rogad por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas,
rogad por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado,
rogad por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogad por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates,
rogad por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura,
rogad por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas,
rogad por nosotros.

Doctores cuyas palmas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible,
rogad por nosotros.

Soldados del ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogad que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina
entre vosotros.
Amén

Gustavo Adolfo Bécquer

Al atardecer de la vida me examinarán del amor. Cesáreo Gabaráin.

Al atardecer de la vida me examinarán del amor (2)

Si ofrecí mi pan al hambriento, si al sediento di de beber,
si mis manos fueron sus manos, si en mi hogar le quise acoger.

Si ayudé a los necesitados, si en el pobre he visto al Señor,
si los tristes y los enfermos me encontraron en su dolor.

Aunque hablara miles de lenguas, si no tengo amor nada soy.
Aunque realizara milagros, si no tengo amor nada soy.

Aunque mi amor sea tan pobre, el Amor de Dios está en mí.
Y yo puedo amar con su Espíritu; este Amor que hace vivir.

Santos 2

Share Button

¿Cómo lo ves?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *