2. VOLUNTARIADO EN EL CETI DE MELILLA

  ¡Hola!

Voy a contar, de manera muy breve, una pequeña experiencia que me cambió y me  marcó. Simplemente di un granito de  arena y lo que me llevé  fue una inmensa montaña de recuerdos y de personas que no se olvidan.

¡¡Comenzamos!!!  De repente  un día me  llegó la noticia de ese voluntariado, que como digo me cambió la forma de ver las cosas, y no dudé  ni un momento en apuntarme  y en vivir esa experiencia . El tiempo pasó volando y llegó el día tan esperado, ese día en el que embarqué en Málaga con destino a una ciudad muy pequeñita pero que por cada rincón que vayas tiene algo especial: Melilla.  Todo eran dudas, no  paraba de hacerme  preguntas , debido a que me comunicaron que me tocó de voluntaria en el CETI, con niños sirios que apenas sabían español y habían ido allí por las malas condiciones y adversidades de su país. Y entonces aquel día quité  todos los nervios nada más entrar por la puerta del CETI y ver como niños sin recursos, con necesidades especiales, sin conocerte de nada y  solo sabiendo que les ibas hacer pasar unos días agradables, se me lanzaron encima como si te conocieran de toda la vida, fue un momento de felicidad plena. El saber  que  habían vivido mil batallas, pero que ellos a pesar de todo no dejaban de sonreír, y lo agradecidos que estaban con una pequeña ayuda, fue algo que me marcó.

Eran niños, ¡si!, pero ellos me  enseñaron a apreciar el valor de nuestras cosas, de mi  familia, de mis amigos, de que no es mejor el que más tiene, y que todos somos iguales.  Parecía increíble la manera que teníamos de entendernos con distintos idiomas, solo usando palabras básicas. 

Los maravillosos 17 días me estaban acabando, hasta que llegó el último día: La despedida con todos los padres, niños y monitores pasando un último momento  muy agradable. Todo acabó cuando terminó la canción de  “C´est la vie”  fue el fin, ese momento en el que tus niños iban corriendo donde ti llorando que no te fueras, y no se te despegaban, ese momento en el que muchos padres te daban las gracias por el magnífico recuerdo que habías dejado a sus hijos…

Cada rincón de esa ciudad y la bondad en el corazón de esas personas que sonríen a pesar de las adversidades, te hace experimentar una felicidad indescriptible y solo puedes dar las gracias por haber formado  parte de aquello.

Paula Rodríguez. Voluntaria Religiosas de María Inmaculada.

Paula nos invita a escuchar esta canción, que resume un poquito su vivencia en Melilla. Khaled – C’Est La Vie:

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