«Misericordiosos como el Padre». Año Santo de la Misericordia.

Logo

Como comentamos en el Especial de la Inmaculada, el Papa Francisco ha convocado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, un Año Santo extraordinario publicando la Bula “Misericordiae vultus”.

Este Año Jubilar lo anticipó el I Domingo de Adviento el Papa Francisco abriendo la Puerta Santa de la Catedral de Bangui, la capital de la República Centroafricana, en un ambiente que nos emocionó profundamente a todos.

PapaBangui

Tras la de Bangui y San Pedro se abren Puertas Santas en todo el mundo para que el Jubileo sea «signo visible de la comunión de toda la Iglesia». «Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre.»

El Papa Francisco escogió ya como obispo y para su Pontificado, el lema: “Miserando atque eligendo”, que puede traducirse como “Lo miró con misericordia y lo eligió” o “Amándolo lo eligió”. Nos invita a vivir a la luz de la palabra del Señor: «Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso.» (Lc 6,36). «Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia» (Mt 5,7) como la bienaventuranza en la que hay que inspirarse durante este Año Santo.

Nos recuerda la peregrinación como camino de sacrificio, pues «atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros.»

Nos anima a abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, a prestar atención a la precariedad y el sufrimiento, llamados a curar las heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.

Nos expresa su deseo de que reflexionemos sobre las obras de misericordia corporales (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos) y espirituales (dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos), para despertar nuestra conciencia sobre el drama de la pobreza.

En la Web Oficial del Jubileo podemos encontrar información amplia y detallada sobre este Jubileo extraordinario en el Año Santo de la Misericordia.

Himno oficial. Jubileo de la Misericordia.

“Misericordiosos como el Padre” (Coro)

Damos gracias al Padre porque es bueno,
ha creado el mundo con sabiduría,
conduce a su pueblo en la historia,
acoge y perdona a sus hijos.

Damos gracias al Hijo, luz de las gentes,
que nos ha amado con un corazón de carne,
de Él recibimos, a Él nos damos,
el corazón se abra a quien tiene sed y hambre.

Pedimos los siete dones del Espíritu,
fuente de todo bien, dulcísimo descanso,
confortados por Él, ofrecemos consolación.
El amor espera y todo lo soporta.

Pedimos la paz al Dios de toda paz,
la tierra espera el Evangelio del Reino.
Gracia y gloria a quien ama y perdona.
Habrá un cielo y una tierra nueva.

Oración

Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perdón de los pecados y la dispensación de su indulgencia misericordiosa. En este Jubileo y en todo nuestro caminar…

¡Dejemos que Dios nos siga sorprendiendo!

Share Button

¿Cómo lo ves?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *