Virgen del Pilar, guardamos silencio ante Ti

Celebramos hoy una fiesta entrañable para todos y muy especial para nosotros los marianistas pues un día antes llegó exilado a Zaragoza, en 1797, el Beato Guillermo José Chaminade. Como nos cuenta Enrique Aguilera, sm para él debió ser impactante entrar en la Basílica para orar, y respirar el aire de celebración de la ciudad.

chamipilarhttp://espiritualidad.marianistas.org/zaragoza/

Por la tarde del día de la fiesta del P. Chaminade, el 22 de enero, los marianistas que viven en Zaragoza (laicos, religiosas y religiosos) celebran una Eucaristía en la Santa Capilla y para el acontecimiento la Virgen luce el manto blanco con la cruz marianista, el escudo de la Compañía de María y, en uno de sus campos, una Virgen del Pilar de plata engarzada en el bordado.Virgen Pilar2http://marianistas.org/portada/en-el-pilar-de-la-virgen/

Hoy, estamos de fiesta grande, y queremos dedicarle a la Virgen, un canto muy zaragozano, conocido como «El Ebro guarda silencio», aunque en realidad su nombre es otro:

Sierra de Luna. (El Ebro guarda silencio), 1958. Rosita Ferrer. Francisco de Val.

Sierra de Luna GIG Servicios Musicales, cuarteto de cuerda.

Una versión en la popular jota, sumándonos a la gran devoción y alegría en el día de su y nuestra «Pilarica»

SIERRA DE LUNA
(Francisco de Val)

El Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar.
La Virgen está dormida, la Virgen está dormida,
no la quiere despertar.

Un carretero que viene cantando por el rabal,
lleva en el toldo pintada, lleva en el toldo pintada
una Virgen del Pilar.

Con trigo de Cinco Villas viene de Sierra de Luna,
y en los collerones llevan campanas, campanas,
campanas las cinco mulas.

Besos de nieve de cumbre lleva el aire del Moncayo,
y las mulas van haciendo heridas, heridas,
heridas al empedrado.

Cruzando el Puente de Piedra, se oye una brava canción,
en las torres las campanas, en las torres las campanas,
están tocando a oración.

Dos besos traigo en mis labios p’a mi Virgen del Pilar,
uno me lo dio mi madre, uno me lo dio mi madre,
el otro mi Soledad.

El perro del carretero juega con la mula torda,
y es que sabe que han llegado, llegado, llegado,
que han llegado a Zaragoza.

El Ebro guarda silencio, al pasar por El Pilar,
la Virgen está dormida, dormida, dormida,
no la quiere despertar.

Nosotros, nos sumamos al sabio río Ebro y tampoco la queremos despertar, pero nos gustaría quedarnos hoy en esos cinco y especiales minutos con Ella, y acabar con las hermosas palabras de Enrique:

«Y al terminar, 9 de la noche, cuando ya se marchan todos, puedes quedarte solo/a con Ella. Solo tienes cinco minutos únicos, en la Santa Capilla. Las luces las están apagando… La basílica está a punto de cerrarse y te van a urgir a marcharte. Resuena todavía el eco del Himno que acabamos de cantar a María. Ella nos muestra a Jesús. “Haced lo que Él os diga”…»

Basilica

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