• Padre nuestro. Hijos de Dios y hermanos

    El Cardenal Osoro ha animado a los jóvenes, procedentes de toda Europa y de distintas confesiones cristianas «a saborear la oración que salió de los labios de Jesús: el padrenuestro». “Somos hijos de Dios –ha aseverado-, hermanos de todos los hombres” y eso cambia la manera de estar en el mundo.

    (Encuentro de Taizé en Madrid. Diciembre, 2018)

    Y sin embargo, os doy como mandamiento nuevo porque fue realmente novedad en Jesucristo y tiene que ser también en vosotros, porque las tinieblas se van apartando y ya brilla la luz verdadera. Si alguien pretende estar en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causa de tropiezo. (1 Jn 2,8-10)

    Él sabe qué necesitamos. Pero ¿en qué sentido? “¿Padre”? ¿Mi Padre? No: ¡Padre Nuestro!

    Porque yo no soy hijo único, ninguno de nosotros lo es, y si no puedo ser hermano, difícilmente podré llegar a ser hijo de este Padre, porque es un padre de todos. Mío, ciertamente, pero también  de los demás, de mis hermanos. Y si no estoy en paz con mis hermanos, no puedo decirle  “Padre”.

    Decir y sentir el término “Nuestro” del Padre nuestro significa comprender que no soy hijo único. Es un peligro que corremos los cristianos: sentirnos hijos únicos. No, no: todos también los despreciados, son hijos del mismo padre. Jesús  nos dice: los pecadores, las prostitutas, los excluidos entrarán en el reino de los cielos antes que vosotros, todos.

    Padre Nuestro. Papa Francisco. Ed. Romana. Libreria Editrice Vaticana, 2017.

    Padrenuestro. En el nombre del padre

    No digas: Padre,

    Si en el día a día

    No te comportas como un hijo.

    No digas: Nuestro,

    Si vives solo pensando en ti y no en los demás.

    No digas: que  estás en el cielo

    Si sólo piensas en las cosas de “abajo”

    No digas: Que venga tu reino

    Si no haces nada para echar una mano

    En su construcción.

    No digas: Hágase tu voluntad,

    Si no la aceptas y la cumples en tu vida.

    No digas: Danos nuestro pan de cada día,

    Si no te preocupas de la gente que lo pasa mal.

    No digas: Perdona nuestras ofensas,

    Si conservas rencor hacia tu hermano.

    No digas: Líbranos del mal

    Si no tomas postura contra él

    Y no trabajas por la paz y la justicia.

    No digas: Amén,

    Si no has entendido o no has tomado

    en serio la oración del Padrenuestro.

  • ¿Cómo lo ves?